La memoria de los lugares. El lugar de la memoria.

Porque hay sitios que guardan memoria pero hay memorias que deben guardarse en algún sitio, a cal y canto; aquellas que perdieron la magia, que dejaron de latir.

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Champagne y música de fondo. Come away with me.

Que jamás te necesitaré pero que puedo quererte para siempre
Que me equivoco más de lo que la paciencia podría soportar. Que soy irremediablamente imperfecta. Y tuya.
Ven, repetiste.… Conmigo. Zanjaste. La moneda había caído de cara. Y en ese instante tú, TÚ, te convertiste en mi latitud, en mis coordenadas… Voy.

Champagne y música de fondo. Summertime.

Y ahí, de pie, de espaldas a la puerta que le da la espalda al día, te dejas mecer por el satén de su voz negra, nothin’ can harm you , nothin’ can harm you y, en sus labios, descubres que el verano sabe de nuevo a beso lento, como en los diecisiete.
Summertime
Summertime.
Entonces cierras los ojos y te acaricia, casi, el vaivén de la nana que te lleva un poquito más allá. A esos veranos eternos…