La memoria de los lugares. El lugar de la memoria.

Porque hay sitios que guardan memoria pero hay memorias que deben guardarse en algún sitio, a cal y canto; aquellas que perdieron la magia, que dejaron de latir.

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Champagne y música de fondo. Summertime.

Y ahí, de pie, de espaldas a la puerta que le da la espalda al día, te dejas mecer por el satén de su voz negra, nothin’ can harm you , nothin’ can harm you y, en sus labios, descubres que el verano sabe de nuevo a beso lento, como en los diecisiete.
Summertime
Summertime.
Entonces cierras los ojos y te acaricia, casi, el vaivén de la nana que te lleva un poquito más allá. A esos veranos eternos…